La variedad abrumadora de tortas de pastelería es emocionante: chocolate, crema, coberturas, almendras, azúcar glass, fresas, confites… una vitrina de pastelería es una golosina para los ojos, un detonante de nuestros antojos dulceros pero, a veces, un gran engaño.

Nada, y repito, NADA como una torta casera. Simple, sencilla, con ese sabor a merienda después de hacer tarea, con ese aroma tenue a vainilla y mantequilla, acompañada con café o, simplemente, con hambre.

No me malinterpreten: disfruto muchísimo una buena selvanegra o unos profiteroles brillantes de mis pastelerías favoritas, pero suelo disfrutarlas más cuando las extraño, cuando quedan reservadas para una ocasión especial como un cumpleaños o un almuerzo familiar.

Pero en la cotidianidad, me encanta la simplicidad del ponqué de abuelas. Y es tan noble y versátil, que con un poco de esfuerzo puede vestirse de chocolate o arequipe, o se puede rellenar con crema pastelera, o adornar con un toque de crema batida solo si la ocasión y el deseo lo ameritan.

Me gusta, además, saber que en esto coinciden muchas personas que celebran cuando les ofrezco un pedazo de pastel simple junto con el café o para cerrar el almuerzo. Y muchas mamás que descubren con emoción la alegría que esta merienda le da a sus pequeños.

Ha sido todo un descubrimiento saber que los niños chiquitos prefieren esta torta a las más elaboradas y por eso desempolvé la receta que aprendí a hacer a los 9 años, sacada de un libro de cocina destartalado que estaba en la biblioteca de mi mamá. A pesar de ser una publicación casi anónima y llena de publicidad de los 70, es una joya en la familia.

Como es sencilla, decidí compartirla con mis amigas… ¡y qué contenta me siento cuando me muestran sus increíbles tortas familiares! Muchas me preguntan cómo deben conservarlas, si hace falta refrigerarlas, si es necesario cubrirlas, cuántos días puede durar… pero en poco tiempo descubren que esta no es una preocupación porque un manjar disfrutado en familia no tiene tiempo de dañarse.

Comparto la receta para media torta, acompañada de las fotos de Ale y Nichell, que me han dado muchísima emoción al contarme que más que una receta, les pasé uno de los secretos de la felicidad.

Torta básica: el ponqué con sabor a infancia
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Ingredients

  • 1/2 taza de mantequilla
  • 1 taza de azúcar
  • 2 huevos
  • 1 1/2 taza de harina de trigo (todo uso)
  • 2 cdtas de polvo de hornear
  • 1/2 taza de leche
  • 2 cdtas de vainilla

Instructions

  1. Batir la mantequilla hasta que esté blanca y cremosa, como una pomada.
  2. Incorporar el azúcar y batir hasta disolver.
  3. Agregar los huevos uno a uno batiendo hasta incorporar cada vez.
  4. Aparte mezclar la harina con el polvo de hornear.
  5. En otro recipiente mezclar la leche con la vainilla.
  6. Agregar un poco de harina a la mezcla de mantequilla hasta incorporar, luego agregar un poco de la leche y ir alternando hasta acabar ambos ingredientes (empezar y terminar con harina).
  7. Verter la mezcla en un recipiente engrasado y enharinado y nivelar.
  8. Llevar a horno precalentado a 350 por 25-30min

Notes

Esta receta es para una torta pequeña. Puede doblarse la cantidad para obtener una torta de tamaño regular. Para que sea más fácil desmoldar, en vez de espolvorear con harina de trigo el molde engrasado, es un buen truco hacerlo con harina de maíz o sémola fina.

7.6.2
15
http://www.rhonabucarito.com/torta-de-vainilla-ponque-con-sabor-infancia/