El viernes 15 de abril, mi gata se cayó por la ventana de mi apartamento. Fue una caída aparatosa que terminó en múltiples fracturas de su pequeña mandíbula y con una hemorragia que probablemente le hubiera hecho perder el ojo.
A pesar de que fue operada con éxito y que en ningún momento tuvo complicaciones por la anestesia o algo similar, el 19 de abril se fue al cielo de los gatos. Apenas se sintió mejor, trató de quitarse el aparato de fijación externa que tenía en la boca y, ante la imposibilidad de lograr su cometido, siguió luchando con tanta fuerza y desesperación que sufrió un paro cardiorrespiratorio.
Ni por un momento dudamos de esa idea, porque en otras ocasiones y con agregados menos aparatosos (franelas, collares, etc), Ñau luchaba con furia y se hacía daño ella misma, a nosotros y hasta al perro. Fue un terrible accidente, nos parte el corazón, pero no culpamos a nadie.
Lo complicado de todo esto es que, en materia de veterinarios, la gente es cruel, habladora y chismosa. Es peor que con los ginecólogos, el médico que se defiende o ataca con más celo.
La situación, en nuestro caso, fue que nos recomendaron una clínica veterinaria al lado de una tienda llamadas Razas en Las Mercedes. Pero, por el azar del destino y los negocios, en Las Mercedes hay dos tiendas llamadas así, con ligeras variantes en el nombre por esas querellas entre exsocios que nunca se resuelven del todo.
Nosotros llegamos a la otra clínica, no a la que nos habían recomendado. A pesar de todo, les dimos un voto de confianza, en especial porque nos atendió una veterinaria a quien ya conocíamos de otro centro veterinario y en quien confiábamos. Claro, pero mientras estabilizaban a la gata, hicimos la tarea e investigamos ambas clínicas.
Sobre una de ellas nos hablaron maravillas…y pestes también. Sobre la otra, lo mismo. En una estaba el cirujano recomendado por 3 veterinarios de nuestra confianza, del que nos hablaron mal en la otra clínica. En la otra clínica, mi esposo fue atendido con diligencia por una veterinaria que le dio mucha confianza, pero que no podría atender el caso porque se iba de viaje (lo que ameritaba otra visita para constatar que el veterinario encargado inspiraba la misma confianza). De esa clínica 3 personas nos denunciaron con horror que sus mascotas habían sido tratadas sin éxito y que no contaban con equipos avanzados. De la otra nos dijeron que…
En fin, un bando de apoyo para cada clínica y un bando de detractores también. La decisión que tomamos fue dejarla en la clínica veterinaria en la que estaba hospitalizada, para evitar un traslado aparatoso que podía descompensarla.
Creo, de corazón, que se hizo todo lo que se pudo. Su naturaleza salvaje nos llevó al desenlace que más temíamos y que más hemos llorado, pero considerando que el aparato debía estar fijo por 45 días y que, en la medida que mejor se sintiera más trataría de quitárselo, asumimos que nada podíamos hacer. Dudo que en esa o en otra clínica veterinaria se le haya podido cambiar el carácter a una gata que siempre fue así de peleona.
Ahora, lo que me pesa es tener que defender mi decisión ante la gente. Seguimos con la parranda de egos, donde todo el mundo es experto en ciencias veterinarias y todo el mundo sabía cuál médico, cuál tratamiento y cuál proceder era mejor. No quiero desgastarme más. Cada testimonio de enfermedad o muerte de una mascota, está tan cargado de dolor que mucha gente comienza a odiar el sitio donde le tocó despedirse. Por lo menos así lo veo en este caso, donde ambas clínicas veterinarias tienen casos de éxito y fracaso por igual (reconozco que hay otras donde no hay discusión: son negligentes, pero no en estos casos).
La foto de mi niña peluda se las debo, porque no tengo corazón para fijar más recuerdos ahora. Pero no quiero cerrar sin compartir una reflexión: el que ama a su mascota tiene el corazón alerta para tratar de darle la mejor atención, pero a pesar de todos los esfuerzos a veces les llega su hora. Las únicas preguntas que quedan por hacerse son: ¿tu mascota se sintió amada, protegida y segura durante el tiempo que fue tu familia? ¿la socorriste en su enfermedad o accidente? ¿trataste de aliviar su dolor? ¿averiguaste sobre los veterinarios que la atendían? Si las respuestas son afirmativas, creo que la guerra de testimonios sobra.
Que bello texto.
Gracias :’-(
El problema fundamental es que las clinicas no están atendidas por animales, si no por humanos. Siempre he dicho que no hay humano alguno que alcance la lealtad, la sinceridad y la entrega como la que hace una mascota por su dueño, si cada veterinario aprendiera del dolor y del amor de una relación con una mascota, las clinicas veterinarias dejarían de ser una maraña de intriga (Y la pepita de oro para algunos veterinarios inescrupulosos) y se convirtieran realmente en un lugar para mejorar a nuestras mascotas.
Yo honestamente tuve la oportunidad de llevar a Chipi a una de las clínicas Razas ubicadas en Las Mercedes, no me quejo, nosotros llegamos solamente por pura casualidad en vista de la emergencia veterinaria, fue el único sitio que conseguimos abierto y que no nos pedían un riñon para internar a nuestro perro. El trato fue muy bueno, la veterinaria lo revisó, lo dejó en observación, lo trató y se le pasó la intoxicación, incluso días despues recibimos una llamada para ver como seguía Chips y otra para agendar una nueva cita de control, no seguimos el control ahí porque es costoso y el tiene un veterinario que lo ve desde cachorro, pero la verdad si fue una buena experiencia, sin embargo, en materia de veterinarios no todo es color de rosas, recuerdo una veterinaria que no quería colocarle la vacuna a Chipi porque tenía miedo que la mordiera! (Si vieras a Chipi entenderías el grado de ridiculez, la mujer no quería ni tocarlo) pero en fin, ante las emergencias uno nunca sabe lo que le toca, en cierta manera hay que dejar llevarse por la propia intuición.
Por cierto, por el viaje me enteré tarde de lo que sucedió con la preciosa Ñau, me entristeció muchisimo esa noticia pero estoy segura que está en el cielo de los gatos tambien. Bendiciones y abrazos.
Chama, sabía que habías perdido a tu mascota porque algo leí por Twitter, pero no sabía cómo había sido.
De verdad lo lamento mucho!
Yole: coincido contigo en muchas de esas ideas. Hay de todo en la viña del Señor. Nosotros encontramos 2 sitios muy buenos, pero decidimos evitarle más trauma a Ñau con un traslado. Fueron los que consideramos precisamente porque ninguno de los 2 nos parecieron ladrones o charlatanes. Por eso es que me revienta que venga gente de lado y lado a cuestionar la integridad de esos veterinarios (de ambos sitios) o la decisión que tomamos.
Mariale: un abrazo.
Para mí el tema principal sigue siendo que uno debe tratar de hacer lo mejor. Si eso se logra, aunque el desenlace sea triste, no debe haber odio o resentimiento. A veces, ni con el mejor veterinario ni con el mejor equipo podemos cambiar la hora de partida de un peludito :’-(
Gracias a quienes me han llamado para compartir sus propias historias.
Ahora puedo entender el sentimiento, mi esposa y yo compartimos con una perrita poodle desde hace un año y medio y ya mi esposa me comenta que no quiere ni pensar el día que ya no esté con nosotros.
Me imagino que el que sufra un accidente debe ser en extremo doloroso, verla sufrir.
Y lo de las clínicas, imagínate, si pasan cosas parecidas en las de “humanos”, que queda para las de mascotas?
Saludos y bueno nada, pa’lante.. cosas de la vida mismas.
A Ñau siempre le dijimos que Dios estaba inspirado el día que la hizo, y por eso era tan bella. A Kotaru siempre le decimos que Dios estaba de muy buen humor el día que lo hizo, y por eso mi perrito es tan dulce.
Siempre, desde el día que llegaron a casa, temimos su partida. Por eso aprovechamos cada día junto a ellos, los amamos y se lo hicimos saber, vivimos cosas maravillosas juntos…y aunque eso no quita el dolor que sentimos, nos deja recuerdos maravillosos que nos levantan.
¡A amar a tu mascota! Y sí, pa’lante vamos
Rhonita, lamento mucho mucho lo que pasó con Ñau
se cuánto la amabas, y lo compartimos cuando trabajamos juntas ya que nosotros éramos exactamente igual de amorosos con nuestro perrito Fox Terrier quien también se fue al cielo el año pasado, luego de vivir con nosotros 18 años y medio!!! El momento de la despedida es doloroso SIEMPRE y no hay consuelo más que el tiempo, para esa pérdida que es similar a la de un familiar muy querido, cuando se le ha dado todo a ese ser que adoptamos como hijos. Te mando un abrazo fuerte y espero que el recuerdo de lo bello con Ñau, compense la tristeza.
Cuando Pillo (mi perrito) tenía apenas pocos meses, se intoxicó en Playa Guacuco con unas algas (zargazo o algo así) y tuvo una cirrosis hepática. En varios veterinarios lo querían sacrificar y lo deshauciaron… acudimos al Dr. Cornelio Vuurman en Los Campitos, quien había sido el veterinario de mi Cocker Spaniel por 17 años. Es costoso? si… pero fue quien le salvó la vida y con profesionalismo, dedicación y paciencia, logró superar todas las emergencias que tuvimos con el, desde una laberintitis (que en otro centro veterinario la habrían considerado como un ACV) hasta su vejez prolongada con un tumor canceroso en el recto…
El Dr. Vuurman no será amoroso con las mascotas, cosa que siempre añoré, pero su pasión por la vida de las mascotas y su dedicación al estudio de la especialidad, lograron sacar a Pillo de muchas emergencias… por eso lo recomiendo sin dudarlo.
En cuanto al accidente de Ñau, así son los gatos… son salvajes fieras domesticadas, que como tigres o leones, a veces sueñan con volar tras una gacela… ahora es libre y correrá en el cielo de gatitos, tras la liebre o la paloma que la hizo saltar. Tuve una tía quien llegó a tener más de 20 gatos, cuando vivía en una casa. Luego se mudó a un apartamento en Parque Humbold, y su pequeña gata Adelaida decidió un día saltar al aire tras una paloma que voló cerca del balcón. Adelaida cayó 18 pisos más 3 mezzaninas, cayendo sobre una matas… quedó en shock y luego de varios días de psicoterapia familiar… se recuperó, quedando con la cola torcida y la cadera patuleca… pero no aprendió de la experiencia… y decidió repetir la hazaña, no logrando salvarse la segunda vez… aún cuando cayó más cerca… Nadie se culpó, ya que el libre albedrío también existe en el mundo de los gatos.
Te mando un fuerte abrazo, hiciste lo mejor que podías hacer y más aun, la amaste con pasión y le diste todo tu cariño mientras vivió. Nada más que hablar. A quien critique, agarras el ratón… y le das DELETE!
besos
María Silvia
Esa es mi preocupación: que uno en verdad hace un esfuerzo inmenso y cuando el resultado es negativo, siempre hay un juicio. Ni siquiera respetan el luto ajeno.
Gracias, María Silvia, por estar siempre presente en momentos importantes.
Un abrazo.
Rhonitaaa… holaaa! me estoy enterando de que Ñau se fue… no había tenido conexión desde hace como 10 días; lo siento muchísimo
se cuánto amas a tus mascotas… y sé que hiciste lo que pudiste y más… un abrazo grandotote! Dios te bendiga!
Gracias, Luisa. A nuestros peluditos los amamos mucho, hasta el final…
Super, cuanto lo lamento, entiendo perfectamente como te sientes. Y si, es cierto, muchas veces la gente no solo por expereincias sino que exagera muchas veces los comentarios de otros hacen que emitan juicios sin pensar.
Un abrazote para ti, para Luis y para Kotaru, no se preocupen, Laika cuida a ñau en el cielo de los animalitos =’)
Que triste es perderlos. Mi gatito Robbie murió en septiembre pasado, era un hijo para mí. Todo el mundo me criticaba cuando lo llamaba mi primogénito pero así lo sentía. Fue muy difícil aceptar su partida y por varios meses pensé que ninguno de los veterinarios a los que acudimos había procurado salvarlo, pero la verdad es que quienes lo trataron en una de las clínicas que mencionas y por último en el Centro Veterinario Los Campitos hicieron todo que que estaba en sus manos. El mal de mi gatito era irreversible. En mi caso tampoco sobraron los comentarios y críticas de por qué lo había llevado a un sitio o al otro, pero sé que hice lo mejor por él, que nunca le falto atención y que murió a mi lado sabiendo que lo amaba, ese es mi consuelo.
graxias austedes e salido a delante muchas graxias
Generalmente echamos la culpa a los demás de lo que es un hecho inevitable, y natural como la muerte, las respuestas a tus preguntas son claves para aceptar la realidad, hay momentos en la vida que aceptar es lo mas sabio que podemos hacer.